4 Evaluando el Estado de Una Silla

Lo primero es tener en cuenta que tipo de sillas es. Tapizadas o no, de habitación, de te o comedor. Las sillas fueron creadas para sentarse, con respaldo en la espalda y no como taburetes ni para mecerse como mecedoras, etc.

 Hay la costumbre de inclinarse poniendose con las patas traseras solo. En tal caso se transmite la fuerza del peso en una posición para la que no fue concebida, con el resultado que se desencole o que rompa. Esto no debe hacerse. En las sillas usadas hay que mirar el estado de patas y la estructura general. Con el paso del tiempo las sillas tienen movimientos. Las sillas sin ruedas son más estables, ocasionan menos problemas y se mantienen en mejor estado.

Hay que tener especial atención con las patas, ya que es la pieza que más esfuerzos aguanta. Una silla para que sea útil tiene que tener las patas en buen estado. Se debe asegurar que no tengan polilla, o que esta sea poca. Las patas traseras han de ser de una pieza del respaldo a los pies. Han de tener travesaños que estén ensamblados con las patas y cogidos interiormente con escuadras dando este sistema de construcción una vida útil de un 25 % superior que sino las tiene. Las escuadras se ven dando la vuelta a la silla, e irían de travesaño a travesaño y cogiendo una pata. Algunas sillas están tapizadas por debajo, la existencia de las escuadras se comprueba tocando. Las escuadras bien construidas deben llevar la fibra de travesaño a travesaño, con la veta perpendicular a la pata.

En las sillas tapizadas para determinar exactamente su estado de conservación hay que desmontar el tapizado, pues interiormente pueden tener polilla. Si no estaban bien constituidas, con el paso del tiempo, la fuerza del tapizado y el peso de las personas acaba moviendo todo el armazón. Esto es una cierta medida de su estado de conservación, pero el tapizado puede estar sujetando una estructura defectuosa y dañada de la silla. En general el tapizado se deteriora antes que la estructura. Cuando se decida el cambio de la tela exterior es el momento de evaluar el estado de la estructura y corregir problemas. Es conveniente llevar primero las sillas al restaurador-ebanista, que comprobará y reforzará la estructura si fuera necesario, pudiendo también renovar el barniz. El barnizado se debe hacer antes de colocar la tela.  

A la hora de volver a tapizar, en sillas que llevan muelles, es recomendable pedir al tapicero que reponga estos con muelles nuevos. Algunas veces se sustituyen los muelles por gomaespuma, que en poco tiempo se deteriora y pierde su forma.

Para dar más vida a la silla, debe mantenerse lejos de un punto de sol directo, ya que este velaría el barnizado y el color del tapizado.

 

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